jueves, 15 de agosto de 2013

COLABORACION

"Hoy publicamos una colaboración de Circulo Naval, la Web que desde hace años ha realizado la titánica labor de unir  a la gran familia naval cubana, gracias a los esfuerzos  de todos sus miembros y en especial de su webmaster el Teniente de Navío del US Navy, Andrés Vázquez Ramírez, cuyo desvelo y buen hacer, mantiene vivo el espíritu de unión de los marinos cubanos en cualquier latitud. La colaboración de hoy es el artículo titulado “Historia del Crucero Cuba”, que viera la luz en la Revista Herencia Cultural Cubana, Vol. XVIII, Nº 3 del 2012; revista fundada y dirigida por el Dr. Alberto Sánchez Bustamante, otro apasionado de la  historia de Cuba y  de sus tradiciones culturales.
El autor del trabajo, el Sr. Alberto Gutiérrez Barbero,  nos ofrece en el presente artículo,  el devenir de esa auténtica joya de nuestra Marina, el Crucero Cuba, que desafortunadamente fue hundido, más por la desidia y  la carencia de amor por las tradiciones navales de nuestro pueblo, que por el fuego de los cañones. Siempre al referirme al Crucero Cuba, decano de nuestra Armada,  lo he hecho con un profundo respeto, para mí ha sido el abuelo de nuestra Marina y el sitio donde se han forjado muchos de nuestros oficiales más capaces. El Crucero Cuba tuvo un largo recorrido histórico de décadas, presente siempre en todos nuestros acontecimientos navales más importantes, allí estuvo durante los angustiosos días de la 2ª Guerra Mundial con sus 27.974 millas náuticas recorridas escoltando mercantes y patrullando nuestra Isla, record entre todos nuestros buques de guerra. El Crucero Cuba selló su destino y permanece por derecho propio, indisolublemente ligado a la historia de nuestro país." 
 

LA HISTORIA DEL CRUCERO “CUBA”




Por: Alberto Gutiérrez Barbero

Las condiciones de insularidad hicieron que países como Gran Bretaña y Japón buscaran respuestas en el mar. En la Cuba colonial principalmente, La Habana fue base naval para la conquistas de otras tierras del nuevo mundo y del sistema de flotas de España. Por otra parte, en su arsenal se construyeron los grandes navíos españoles del siglo XVIII y durante  nuestras guerras por la independencia los mambises tuvieron soporte de algunas expediciones desde  territorio norteamericano.
Entre otros sobresalieron los esfuerzos del General Emilio Núñez, de hecho el precursor de la Marina de Guerra de Cuba. No obstante, cuando lo que aún hoy de manera equivocada tiende a llamarse isla (sin tener en cuenta Isla de Pinos y más de 1.300 cayos e islotes adyacentes), pasó a ser la República de Cuba, no hubo el empuje necesario para el desarrollo con el mar como objetivo.
Finalmente, a finales de la presidencia del General José Miguel Gómez, el popular caudillo con sus aciertos y sus yerros, se aprobaron algunas resoluciones referentes a los asuntos navales y marítimos. Luego de reorganizarse el modesto Servicio de Guardacostas, nació la Marina de Guerra de Cuba con un programa de expansión naval que culminó al construirse un crucero y un buque escuela en el astillero Williams Cramps and Sons, de Filadelfia, Pennsylvania. En el futuro, a pesar de que muchas unidades navales serían transferidas desde Estados Unidos y después desde la unión Soviética, ninguna otra de relativa importancia saldría de las gradas específicamente para servir  en la vigilancia y protección de las costas cubanas.



A la botadura de ambos buques el 10 de octubre de 1911 asistió el Capitán de Navío Julio Morales Coello, jefe de la Marina de Guerra de Cuba, junto a un numeroso grupo de autoridades cubanas y norteamericanas. La madrina del crucero fue la Srta. Mariana Gómez, hija del Presidente  Gómez.  De acuerdo a lo estipulado en La Habana al aprobarse el proyecto de construcción, la gentil doncella pronunció la frase: "Yo te bautizo con el nombre de Cuba", mientras lanzaba la tradicional botella de champán contra su proa. Así comenzó una singular página naval cubana, aunque lamentablemente siempre en mayor o menor grado viviríamos  de espalda al mar.



Construido al costo de $10.000 y originalmente clasificado como crucero ligero de segunda clase, el “Cuba” tenías 2055 toneladas de desplazamiento, 260 pies de eslora, 39 pies de manga y un puntal de 26 pies. El calado era de 14 pies y su casco de 3/3 de pulgada de acero estaba dividido en 12 compartimentos estancos. Con máquinas alternativas de triple expansión, calderas de vapor y una autonomía limitada por una capacidad de 250 toneladas de carbón, sus dos hélices gemelas desarrollaban 18 nudos. La artillería principal consistía en 2 cañones de 4 pulgadas y la artillería secundaria estaba compuesta por diversas piezas de menor calibre. Sus embarcaciones auxiliares eran dos lanchas de vapor de 30 pies, dos botes de 28 pies y dos botes salvavidas.

 Oficialidad del Crucero "Cuba" en Philadelphia (1924) durante la estancia de la embarcación en el puerto de esa ciudad para ser sometido a reparaciones.
 
El primer comandante del “Cuba” fue el capitán de corbeta Gabriel Díaz Quibús y desde un principio a la hoja de servicios propiamente navales del crucero, se sumaron otras actividades, tanto en el ámbito nacional, como en el internacional. Un exponente en lo diplomático y humanitario fue el viaje a Veracruz, Méjico, en 1913, a instancias de Manuel Márquez Sterling, el embajador cubano en el vecino país, con el propósito de proteger y expatriar al depuesto Presidente Francisco Maderos. No obstante, Maderos fue asesinado y sólo sus familiares pudieron ser transportados al asilo político que les había ofrecido La Habana.
Durante el transcurso de los vaivenes políticos de orden doméstico que sucedieron al Machadato, el “Cuba” se destacó por apoyar el ataque al Castillo de Atarés en 1933. Al año siguiente tuvo lugar la rebelión a bordo del crucero en Antilla, provincia de Oriente, liderada por su comandante, el Teniente de navío Evaristo Ulloa debido a los cambios en la jefatura de la Marina de Guerra de Cuba. La sedición no tuvo respaldo alguno, aunque reflejó la influencia de algunas corrientes revolucionarias dentro del sector naval.


Luego de la modernización que incluyó  la eliminación del carbón como combustible, uno de los momentos de gloria del “Cuba” fue en 1937, cuando al mando del capitán de Corbeta Pedro Brito Silva participó en la revista naval de Spithead, Gran Bretaña, con motivo de la coronación del Rey jorge VI. En la travesía, extendida a varios puertos de Londres hasta Oslo, por primera y última vez la bandera de la estrella solitaria pudo ser observada en latitudes al norte de Europa, ondeando a bordo de un buque de guerra cubano.
Durante la Segunda Guerra Mundial, a pesar de que Cuba, aliada de Estados Unidos, le declaró la guerra al Eje, en la práctica se limitó a enfrentar la ofensiva submarina alemana en aguas cercanas a nuestras costas. Los torpedos enemigos ocasionaron el hundimiento de varios buques mercantes cubanos y la muerte a un número considerable de sus tripulantes, pero en ese ínterin el caza submarinos cubano CS-13 logró hundir al submarino alemán U-176, siendo la Marina de Guerra  de Cuba la única en América Latina que se anotara una victoria de esa índole. También al cesar las hostilidades se determinó que el “Cuba”, comandados por los capitanes de Corbeta Antonio Cuadra Garrote, Braulio Fernández Hernández y Marcos Pérez Medina, había navegado aproximadamente 28.000 millas en la región, escoltando con distinción un total de 90 buques mercantes cubanos y extranjeros.
El papel preponderante de “Cuba” finalizó en la post guerra con la adquisición de tres moderna fragatas norteamericanas por la Marina de Guerra de Cuba. Después de 1952, el crucero pasó a ser el equivalente a un buque presidencial. También en ocasiones fue usado como buque escuela realizando viajes de instrucción alrededor del territorio nacional en 1961.
Al ser retirado del servicio activo y saqueado por su tripulación, permaneció atracado en el Mariel hasta que años más tarde, luego de ser remolcado a la Ensenada de Siguanea, en Isla de Pinos, fue blanco de cohetes desde otra unidad naval cubana y hoy permanece  hundido a 18 pies de profundidad y parcialmente visible.

  Una de la últimas fotos tomadas al crucero "Cuba" en la bahía de Mariel, poco tiempo antes de ser utilizado como blanco en prácticas de tiro, con lo que se destruyó uno de los símbolos más auténticos de la marina de Guerra cubana.

Sin ser un famoso buque capital, el “Cuba” era epítome de la historia naval cubana. Y de haber habido un gobernante con al menos cierta inclinación a lo civilizado, es posible que el crucero hubiera terminado en algún sitio de la bahía de La Habana convertido en Museo Naval para la posteridad. Pero si se considera el odio del vesánico tirano por todo lo cubano y su afán de borrar un pasado mejor, el innoble e inmerecido final era de esperar.


Bibliografía:

1.-Balbis Torregosa, Pelayo,  “ Historia de la marina de Guerra Cubana”

2.-Rubiera Guillermo, “Enciclopedia de Cuba”. Tomo IX. Gobiernos Republicanos /Acontecimientos más notables.
 


U-boats en el Mar Caribe



La batalla del Caribe:
EL CURIOSO CASO DEL U-615

Por  Maximino Gómez Álvarez



Uno de los hundimientos de u-boats que cuenta con más documentación y evidencias corresponde al U-615. Centenares de horas de interrogatorios y de informes de la inteligencia británica y norteamericana se conservan en los archivos de ambas naciones, además de las evidencias materiales recuperadas, documentación de diversos tipos, algunos de ellos de carácter muy secreto, conforman su historial documental.
A mediados de 1943, en su cuarta patrulla, el U-615 al mando del Kapìtänleutnant Ralf Kapitzki, se introduce en aguas del Caribe cercanas a la Isla de Trinidad, aproximándose en diversas ocasiones a sus costas, frente a su bahía para observar los buques anclados en ellas y los movimientos que realizaban. Semanas después el Estado Mayor alemán le indica que "debe retornar a su base", dado que: “…abastecerle es un problema muy crítico…”[1]; sin embargo, continúa en la zona y es reabastecido.

Kapìtänleutnant Ralf Kapitzkiy, Comandante del U-615

El 6 de agosto de 1943, el U-615 es avistado por un avión USN Mariner del VP-205 al mando de Teniente J.M.Erskine con base en Trinidad, que inició un ataque sobre dicho submarino, sin infringirle daños. El siguiente ataque se produjo por un Mariner del VP-205 al mando de Teniente A.R.Matuskia las 17:21 horas en la posición 12º,38 N y 64º,15 W; en esa incursión le fueron lanzadas cuatro cargas de profundidad que le produjeron daños de consideración al submarino; los motores eléctricos fueron dañados quedando inutilizados para el servicio; el tanque de gravedad igualmente sufrió daños y por la alta presión sufrida los conductos de aire virtualmente reventaron.

Avión Mariner, similar al que inció los ataques al U-615.

En cubierta entre tanto, los artilleros habían respondido al ataque con dos piezas de 20mm y una tercera pieza portátil que fue instalada en el puente. El avión atacante no resistió el contraataque y fue derribado por la barrera de fuego.

Reporte de acción antisubmarina realizada por el Tte. L.D. Crocket. NARA (National Archives and Record Administration), Washington DC.

A las 19:35 horas muy cerca de la costa (hubo testigos que aseguraron haber visualizado el encuentro desde lejos) se produjo otro ataque por un avión Mariner del VP-204 comandado por el Teniente. L.D.Crockett  y a las 20:40 horas se incorporan otros aviones, un USN Ventura del VB-130 al mando del Teniente T.M.Holmes, un Mariner del VP-204 liderado por el Teniente J.W.Dresbach) y otro del VP-205, pilotado por el Teniente Lt R.S.Hull. En dicha incursión Kapitsky resultó herido en un muslo y después de prestársele los primeros auxilios, éste impartió una serie de instrucciones a sus subordinados y luego ordenó fuera echado al agua un bote de salvamento, al que abordó acompañado de un joven oficial subalterno que también había sufrido heridas, comenzando poco después a alejarse del submarino. Minutos más tarde, otro oficial que había asumido el mando por Kapitzky, pidió cuatro voluntarios para que fueran tras el Capitán con el fin de prestarle ayuda y al no conseguirlos, “fueron escogidos a punta de pistola” (sic.); estos tomaron el rumbo en la misma dirección que el Comandante del U-boat, perdiéndose en la oscuridad de la noche; entonces el Oficial efectuó varios disparos de auxilio con bengalas, cuyo efecto conseguido, al margen de cualquier otro propósito, fue el de alertar la aviación; más tarde tres de los hombres enviados, regresaron sin haber podido contactar con su capitán. Al día siguiente, 7 de agosto, el ataque se reanudó por un B18 del 10º escuadrón de la USAF y finalmente el submarino se hundió al anegarse en agua todos sus compartimientos; el resto de la tripulación formada por 3 oficiales y 40 marineros permanecieron flotando en el agua hasta que fueron recogidos por el buque norteamericano USS Walker, que también rescató el cadáver sin vida de unos de los marinos que había sido enviado a auxiliar a Katpisky el día anterior. A pesar de las excelentes condiciones climáticas y mar en calma, Kapitzky y el joven oficial subalterno que le acompañó en el bote de salvamento jamás fueron hallados vivos, ni muertos. Hasta aquí una síntesis de lo acontecido en los últimos momentos del U-615, utilizando para ello los informes de la inteligencia británica y norteamericana.

 B-18 similar al que dió el golpe definitivo al U-615, provocando su hindimiento.

Existen algunos elementos susceptibles a ser analizados en los interrogatorios practicados a los sobrevivientes del U-615; en el reporte de los interrogatorios se señala: “…Los prisioneros dieron pruebas de haber sido completamente adoctrinados en seguridad (inteligencia) y su moral era alta…”[2]. Esta conclusión demuestra en contra de algunos criterios, que el trabajo de la inteligencia alemana se extendía a las tripulaciones de los u-boats. Al indagar los interrogadores en el aspecto del reabastecimiento de combustible, los cuarenta y tres interrogados manifestaron que se efectuó a través de un u-boat tanque (vaca lechera), pero increíblemente, todos sin excepción, manifestaron que no recordaban el numeral del buque, ni el nombre de su Capitán, algo nada creíble. Cuando se les preguntó por qué habían tardado tanto en realizar el trasvase, estos argumentaron que el mismo se había realizado con una manguera de caucho de diámetro reducido (¿por qué no, la típica manga de combustible?). Cuando el Capitán herido decide por si mismo tomar un bote salvavidas y alejarse en dirección a la costa ¿qué pretendía?, ¿huir sin más?; ello es poco probable, en el reporte de Interrogatorios, refiriéndose a la opinión de los tripulantes sobre Kapitsky, puede leerse: “…Fue muy admirado por sus hombres, que le consideraban un oficial eficiente y buen Jefe…”[3]. Ralf Kapitsky, según sus contemporáneos, era un oficial experimentado, valiente y con un gran sentido del honor; además, ¿qué se perseguía lanzando bengalas de auxilio que podían poner en peligro, como en efecto ocurrió, al resto de la tripulación?, desde luego, querer llamar la atención del enemigo, es impensable y carecería del más elemental sentido común. A nuestro personal juicio, el objetivo del capitán alemán era claramente el de intentar alcanzar tierra firme.
La lista oficial del U-615 recoge el nombre y los cargos de una tripulación compuesta por 46 miembros, el USS Walker rescató a un total de 43 hombres, 3 oficiales y 40 tripulantes con vida y el cadáver de uno de los marinero que había sido “seleccionado” para ir en ayuda de Kapitzky, sólo restan dos, el Comandante y su acompañante que fueron dados por desaparecidos, no muertos. 

 Tripulantes del U-615 capturados por el US Walker, mientras eran conducidos a un centro de detención. Foto NARA (National Archives and Record Administration. Washington DC).

Años más tarde, un marinero del U-615 manifestó que a pesar de que los aliados habían ocupado gran cantidad de documentos confidenciales, lo más secreto desapareció, pues a él se le había ordenado ante la eminencia del hundimiento del submarino, que procediera a destruir un pequeño libro donde se encontraba una gran cantidad de informaciones relevantes de las misiones encomendadas por la Abwehr, lo que fue fácil de ejecutar, pues dicho cuaderno estaba escrito con tinta soluble en agua, por lo cual, él procedió a sumergirlo en un caldero lleno de ese liquido, con el que el cocinero pretendía haber preparado una sopa para ese día.
Una observación más; un informe del Alto Mando alemán al referirse al silencio en las transmisiones del U-615 señala:
“…El U-615, el cual en este lapso de tiempo, estaba forzado a comenzar su regreso debido a carencia de combustible, no ha respondido a tres llamadas a través de mensajes desde el día 11 de julio. El último mensaje que se ha recibido de éste fue desde el área de operaciones EC 9626 el día 29 de julio… Se han recibido varios reportes de observadores (el subrayado es del autor) desde esta área de operaciones, por lo que la pérdida de este uboat debe ser presumida[4].
El término “observadores” se emplea con frecuencia por el mando alemán en circunstancias similares y su interpretación en estos casos se traduce en informantes, ya sean agentes, colaboradores o testigos oculares desde tierra o desde otra nave. Para algunos, resulta sospechoso que el U-615 haya permanecido en una misma posición durante varios días a pocas millas de la solitaria Isla La Blanquilla y algo más distante de Punto Fijo (Venezuela) donde el agente conocido como Otto, otro oficial de la Abwehr vinculado a la red de Lunin, tenía su centro de operaciones.
Hasta aquí algunas reflexiones e interpretaciones en torno al caso específico del U-615, no exento de matices especulativos; con toda probabilidad jamás lleguemos a saber cuándo y cómo fueron los últimos instantes del  Comandante del U-615 Ralf Kapitzky y el joven oficial que le acompañó en la huída desde el submarino.

Nota:
Después de seguírseles un juicio en una Corte Marcial a 5 ex miembros de la tripulación del U-615 acusados de la muerte del ex marino del U-118 Werner Drechsler, al que creían, se trataba de un colaborador, fueron sentenciados a muerte y ejecutados el 8 de julio de 1943. Sus cuerpos están enterrados en Fort Leavenworth. 

Estos marinos ejecutados lo fueron:

Helmut Fischer
Fritz Franke
Günther Kuelsen
Bernhard Reyak
Rolf Wizuy



[1]NARA, National Archives and Records Administration, Washington. “Guides to the Microfilmed Records of the German Navy, 1850-1945. Records Relating to U-boat Warfare, 1939-1945” O.N.I. 250-G/serial No.21. Reporte de interrogatorio a los sobrevivientes del U-615.Capítulo VIII, pág.23

[2]NARA, National Archives and Records Administration, Washington DC: “Reporte del Interrogatorio de los supervivientes del U-615, hundido el 7 de Agosto de 1943”; O.N.I. 250-G/Serie NBº 21. Cap. I Observaciones preliminares. 22 de Septiembre de 1943. pág.
[3] NARA, National Archives and Records Administration, Washington DC: “Reporte del Interrogatorio de los  supervivientes del U-615, hundido el 7 de Agosto de 1943”; O.N.I. 250-G/Serie NBº 21. Cap. III,Tripulación del U-615. 22 de Septiembre de 1943.
[4]NARA, National Archives and Records Administration, Washington DC: “Guides to the Microfilmed Records of the German Navy, 1850-1945. Records Relating to U-boat Warfare, 1939-1945”: Diario de Guerra, IV Operaciones en Curso, Inciso D, nº 4; página 137. 19 de agosto de 1943. Número PG 30330, número Rodillo 4064-4065.         

miércoles, 14 de agosto de 2013

U-BOATS EN EL MAR CARIBE



Los Servicios de Inteligencia Japoneses en América: La Operación PX.



Por  Maximino Gómez Álvarez


Los servicios de espionaje japoneses, desarrollaron una importante actividad de inteligencia en territorio de Estados Unidos y América Latina, episodio que no ha sido lo suficiente abordado por los estudiosos e investigadores, debido a innumerables factores. Realmente, el intento de recomponer la actuación de los servicios secretos japoneses en América, especialmente en los países latinoamericanos supone un esfuerzo importante; varios factores objetivos obstaculizan la labor de investigación, entre ellos la desaparición de innumerables evidencia escritas que resultarían de vital importancia para dicho estudio, en la mayoría de los casos, provocado por la ejecución de órdenes precisas del mando nipón, de destruir a gran escala dichos documentos; a ello habría que sumar, las pérdidas documentales sufridas como resultado de los bombardeos masivos norteamericanos, cuya destrucción alcanza cifras escalofriantes; no es exagerado afirmar que dichas pérdidas suman toneladas de documentos que han desaparecido para siempre. Por otro lado, la táctica utilizada por los japoneses, era la de diseminar sus agentes mezclados en agrupaciones de inmigrantes y como ciudadanos corrientes, en comunidades agrícolas, de pescadores o en el servicio doméstico, ejerciendo generalmente diversas ocupaciones menores; tal fue el caso de agente secreto Oshi, Capitán de la Marina Imperial, que laboraba como obrero maderero y que logró establecer una poderosa red de espionaje en el Archipiélago de las Perlas y en la zona del Canal de Panamá. Por otro lado, elementos de carácter cultural, contribuían a enmascarar el nivel de muchos de estos agentes y alejar la sospecha de ellos; si observamos por ejemplo, a una familia humilde tradicional japonesa durante la ceremonia del té, dicha operación rutinaria se lleva a cabo con tal nivel de elegancia y delicadeza, que a los ojos de un occidental resulta difícil de discernir si entre los que ejecutan dicho ritual, hay grandes diferencias en su nivel de instrucción; téngase en cuenta, que entre algunos de estos agentes secretos, se encontraban miembros procedentes de familias prominentes e incluso emparentadas con la familia imperial mezclados con miembros de familias japonesas de escaso nivel cultural y económico. La barrera del idioma era, igualmente, un factor que contribuía a mantener el hermetismo y divorcio entre estas comunidades japonesas y la población  de los países en los que actuaban, así como con otras comunidades numerosas de origen asiático asentada también en dichos paises, como la China.
Por otro lado, debido a las profundas convicciones y a un sentido cabal del deber y del honor, sustentado por el código ético del Bushido anclados en la psiquis de estos agentes japoneses, se hacia prácticamente imposible esperar la colaboración de estos al ser descubiertos; en suma, un espíritu imbuido poderosamente con un concepto filosófico del honor de compleja elaboración y una entrega irracionalmente fanática a la figura de su Emperador, dificultaba la tarea de extraerles información a los posibles agentes apresados por los servicios de inteligencia Aliados.
En la actualidad, el hecho de que la lengua japonesa haya sido poco difundida fuera de sus fronteras, ha provocado que salvo excepciones, el porcentaje de investigadores occidentales que dominen el japonés resulte casi nulo; por otro lado, una investigación en los archivos nipones por historiadores de otras latitudes, por periodos prolongados de tiempo y con uso de traductores especializados, resultaría extremadamente laboriosa, al tiempo que costosa. Todos estos elementos enunciados con anterioridad, obstaculizan seriamente cualquier intento de investigación de esa parte importante del tejido histórico de los acontecimientos, en el que estaban involucrados los servicios de espionaje japonés y su papel en América.

Desde mucho antes del ataque a Pearl Harbor, las potencias del Eje habían coordinado tareas conjuntas de inteligencia; antes de 1940, centenares de agentes secretos japoneses miembros de distintas redes y organizaciones como la Sociedad Dragón Negro, entre los que se encontraban los denominados Soshi (Caballeros Intrépidos), operaban en zonas tan distantes del archipiélago nipón como Latinoamérica o el norte de África. Para esta fecha ya se preparaban en diversos frentes, atendiendo al curso que pudieran ir tomando los acontecimientos y  al igual que sus homólogos alemanes e italianos, los japoneses, habían establecido núcleos y diseminando miembros de sus servicios de inteligencia a todo lo largo y ancho del continente americano. Los agentes secretos nipones fueron realizando su trabajo de penetración sistemática de forma paciente; un número importante de estos, como es el caso de Cuba, a menudo lograban acceder a puestos de trabajos en el seno de familias influyentes o por lo menos de un nivel social de clase media-alta, la mayoría de ellos como empleados de servicio; eran excelentes jardineros, hábiles chóferes, cocineros brillantes e insuperables masajistas; el ejercicio de estas y otras profesiones similares les permitían obtener, aprovechándose de la indiscreción de sus empleadores, de diversos tipos de informaciones, que iban desde las de carácter económico, estratégicas y políticas, hasta las referidas a estados de opinión en cuanto al desenvolvimiento del conflicto bélico etc.  En estos primeros años de la guerra, las costas cubanas fueron objeto igualmente, del asentamientos de grupos de pescadores japoneses, que hicieron famosas sus embarcaciones conocidas como ”lanchas camagüeyanas”, diseñadas para la  pesca mayor y en las cuales frecuentemente entre sus tripulantes, solían encontrarse especialistas en cartografía, por lo que las labores de pesca servían de fachada para enmascarar sus verdaderas actividades; estás embarcaciones realizaban mediciones de las  profundidades marinas, del perfil de la costa, acceso a los canalizos y otras de carácter puramente técnico, incluyendo informaciones de tipo meteorológico con lo que lograban diseñar cartas y elaborar informes precisos; además, dichos buques servían de puestos de observación móviles para  estudiar los movimientos navales cubanos y norteamericanos en las distintas zonas. Precisamente estas informaciones y otras obtenidas por los servicios de inteligencia nipones en Cuba, Panamá y Brasil, utilizando estos métodos, estuvieron presente en los planes de guerra de ese país, como lo revelan los documentos pertenecientes a un agente de la inteligencia de la Sociedad Dragón Negro, sustraídos de forma clandestinamente de un hotel de los Ángeles, California y conocidos como “La Alianza de los Tres Poderes y la Guerra Americana-Japonesa”, donde se detallaban planes de invasiones simultaneas a Ciudad Panamá, Washington, Alaska y Nueva York.  Así, cuando el estado de la guerra entre los Estados Unidos y Japón alcazaba su momento más critico, el mando de la Nihon Kaigun o Kaigun Teikoku  (Armada Japonesa o Armada Imperial), decide llevar a la práctica un supersecreto plan denominado Operación PX; dicha operación surgió poco después de abril del 1942 y consistía básicamente, en un ataque sorpresa sobre el Canal de Panamá. Los planes iníciales de dicha Operación, se fueron postergando al tiempo que reelaborando, en algunas de sus variantes, aseguran algunos estudiosos y expertos, se llegó a contemplar el bombardeo de puntos estratégicos en suelo de países como Cuba (puertos de embarque, plantas industriales etc.) de forma paralela al ataque al Canal de Panamá, pero dichas propuestas no tuvieron éxito, dado el papel disuasorio que jugó el dislocamiento en la Isla, de un escuadrón norteamericano de bombarderos pesados, otro de lucha antisubmarina y la Base Naval de Guantánamo, por lo que una incursión japonesa en este sentido hubiera contado con una respuesta de proporciones catastróficas para estos.




 No es hasta 1944 que se decide poner en práctica una versión más o menos definitiva de la Operación PX,  la que comprendía  el bombardeo a la esclusa Gatún en el lado Atlántico del Canal de Panamá, por lo que los ataques se efectuarían desde el Caribe, y con dichos bombardeos, las fuerzas japonesas se proponían provocar daños considerables en los drenajes del lago artificial (lago Gatún), que tardarían, según sus propios cálculos, entre 8 y 10 meses en ser reparados, paralizando de esta forma el tráfico transoceánico a través de dicho Canal. El ataque a la esclusa Gatún, sería casi simultáneamente seguido de un ataque a las ciudades de San Francisco y New York con armas bacteriológicas con el fin de transmitir tifus, cólera y fiebre del dengue entre otras enfermedades altamente contagiosas, con las que se podía provocar la muerte de millones de personas y un pánico generalizado en la población estadounidense. El ataque bacteriológico, había sido minuciosamente planeado y elaborado; las sepas de los mortales virus habían sido desarrolladas en los laboratorios médicos de Harbin en Manchuria a cargo del tristemente célebre Dr. Shiro Ishii Jefe del escuadrón 731 y probado con prisioneros de guerra chinos y rusos.

 Los macabros laboratorios del Escuadrón 731.

El tristemente célebre Dr. Shiro Ishii.

Para la Operación PX, se prepararon buques de guerra camuflados con apariencia de mercantes y barcos de cabotaje, con la marcada intención de burlar el reconocimiento aéreo de los aliados.  En el Mar de Japón, en la costa occidental, entre Honshu y Takaoka en la bahía de Toyama, fueron construidas replicas exactas de las esclusas de Gatún con la finalidad de entrenarse en los ataques y bombardeos con medios aéreos.


 Foto del I-400, el primer submarinos porta avionesdel mundo.

Pero quizás, lo más espectacular de esta operación, eran las armas que iban a ser utilizadas en este ataque, entre ellos, los submarinos gigantes I-400[1], los primeros submarinos portaviones del mundo, capaces de llevar en su interior hasta 3 hidroaviones del tipo Aichi M6A1[2] (Seiran), los cuales habían sido diseñados especialmente para la Operación PX. El 15 de Diciembre de 1944 se ultimaron los preparativos finales, formándose lo que oficialmente sería conocido como Cuerpo Aéreo 613, comandado por un Oficial de la 1ª Flotilla Japonesa de Submarinos, el Capitán Ariizumi. El 2 de abril se realizaron los preparativos finales y el ataque fue fijado para el 25 de junio de 1945. No obstante, ente la inminencia de un ataque a gran escala de Estados Unidos a las Islas del Japón, el Estado Mayor nipón hizo abortar la operación, para fimalmente, dedicar aquellos medios para intentar frenar la invasión norteamericana de Japón.

 Avión Aichi M6A1Seiran despegando desde el I-400

Avión Aichi M6A1 , sólo un aparato se conserva en todo el mundo;
 en el National Air and Space Museum. Washington DC. 




[1] De estos gigantes submarinos fueron construidos tres, los I-400, I-401 e I-402, cada uno con un desplazamiento de 6.560 toneladas y con 400 pies de eslora (tres veces el tamaño promedio de los submarinos de la 2ª Guerra Mundial), los mismos alcanzaban en la superficie la velocidad de 19 nudos y 6,5 sumergidos, eran submarinos  “long range”, capaces de navegar 37.000 millas  y durante 4 meses sin ser abastecidos de combustible, además de estar dotados con  torpedos del Tipo 95, los más efectivos del mundo en aquella época, así como de snorkel y radar. En dependencia del tipo de operación que fueran a realizar, los I-400 podía contar con una tripulación de entre 144 y 220 hombres.
[2]El Aichi M6A1 fueron aviones diseñados especialmente para la Operación PX. Estaban provistos de motores alemanes Daimler-Benz DB 601 A con 1,400 caballos de fuerza. Los Aichi eran llevados en número de tres y semiensamblados en una suerte de hangar que poseían los submarinos I-400. Una vez en la superficie, una tripulación bien adiestrada, era capaz en tan sólo 45 minutos, terminar de ensamblar los 3 aviones, amunicionarlos, suministrarle combustible y catapultarlos; esto último utilizando una catapulta de 120 pies de longitud. Un M6A1 Seiran se exhibe hoy en día, en el National Air and Space Museum in Washington DC., el único avión de su tipo que aún se conserva en el mundo.